MANCHaDAS

A nadie se le ocurriría empapelar el suelo con libros abiertos antes de ponerse a pintar las paredes. En cambio, hacerlo con aquellas minúsculas escritas en hojas de periódicos y revistas parece de lo más normal (nueve de cada diez minúsculas escritas en esta clase de publicaciones tienen un final atroz).

Estas pobres, en los últimos momentos de su corta vida, se ven obligadas a quedar tendidas boca arriba para contemplar con sus propios ojos como una enorme mancha de pintura se precipita sobre ellas desde las alturas. Y, atadas a su papel como están, nada pueden hacer al respecto. De pronto, ¡chof! la mancha se expande y la cubre, borrando para siempre lo que la minúscula fue o contó en su corta existencia.

 

6 comentarios:

  1. Lo mismo hasta hay alguna minúscula que decide autoinmolarse, como si en el paraíso de las minúsculas elegidas hubiera Mayúsculas, 10 ó 12 exclusivamente a su servicio... manjares, frutas exóticas...
    Se me va la cabeza...divagando.
    Besos.Lenteja

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    1. Desde luego, lo que te puedo asegurar, es que el paraíso minuscular es una hoja de papel. ¿Qué otra cosa iban a hacer la pobres, sino escribir?

      Un beso

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  2. Así es la vida, un día estás y al otro no estás..
    beso

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    1. Sí, sólo que hay minúsculas que no están con más facilidad. Caducan enseguida, por desgracia. Pero al menos deberían tener un final más digno.

      Un beso

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  3. yo he llegado a la conclusión de que quizá no sea un mal destino acabar borrada al sacar brillo a un cristal de la ventana en la que se pueda apoyar cualquier mayúscula a presumir de su imagen o sus logros.

    Besinchos

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    1. Bueno, acabar borrada siempre es un mal destino. Ni tanto ni tan calvo, ni destacada ni borrada. Las minúsculas forman parte del texto y, por bobas que sean, hay que respetar su integridad.

      Besos, amiga

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