Hagan las reformas que hagan las mayúsculas, hay alguna que otra pequeñita que no asume su pequeñez. Por bien atadas que se las tenga, estas indómitas locuelas jamás dejarán de tramar su fuga hacia el monte o cualquier lugar donde hacer lo que le plazca, fuera de reglas y renglones.
"Yo no tengo amo", proclaman las muy bobas, con sus minúsculas vocecitas y la nariz bien arriba. Ignoran, pobrecillas, que se las puede aplastar hasta con la uña del dedo meñique de un bebé.

Tal vez y es seguro que es así. No es que no asumen su pequeñez, es que ni siquiera se han dado cuenta que existen.
ResponderSuprimirUn saludo .
mariarosa
Bueno, tal vez, como ellas no piensan, aquello de "Pienso, luego existo" no le toca.
SuprimirUn beso
También se puede tapar el Sol con un dedo...
ResponderSuprimirY a las mayúsculas también se las puede tapar con un dedo. Pero no demos ideas.
SuprimirPequeñitas... pero matonas! Coincido plenamente con Mármara...
ResponderSuprimirmatonas e irresponsables. La autoridad es la autoridad, hay que aceptarlo.
Suprimirson demasiado prepotentes como para asumir su "minusculosidad". Me ha encantado, un abrazo fuerte.
ResponderSuprimirSara M.
No sé si las minúsculas pueden ser prepotentes, lo de las indómitas es sólo que son algo salvajes y nunca han sido domesticadas.
SuprimirGracias.
Si, si...chiquititas pero matonas...
ResponderSuprimir