ENCABEZaR CON RIGOR

Recién mayusculizadas, la afortunadas letras beneficiarias de tal transformación, se sentirán llamadas a encabezar alguna frase, una frase cualquiera tanto si están de acuerdo con su enunciado como si no. Encabezar es lo único importante, pues ¿qué sentido tendría ser mayúscula si una no va a dirigir a su grupito de pequeñas e ineptas bobas? 

Así pues, toda letra mayusculizada buscará un texto que encabezar y un pequeño grupo de minúsculas locuelas a las que demostrar quien manda ahora y de qué manera se hacen las cosas bien, cambiando el sentido de la frase si hace falta... o eliminando minúsculas sobrantes y añadiendo otras nuevas, más de su agrado.

Éste es el modo de proceder con la más absoluta mayusculez sin perder la categoría adquirida.

6 comentarios:

  1. Me encanta que vuelvas a escribir con cierta regularidad. Muchas gracias, Anca.

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  2. Las mayúsculas siempre necesitan un séquito que les siga, son siempre más dependientes que las minúsculas. Un abrazo Anca.

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  3. Pues qué quieres que te diga! Que esas mayúsculas estandarizadas ya sabemos cómo funcionan, pero las minúsculas, aunque sean más en cantidad, vive cada una a su aire, sin pensar si estarán bien o mal colocadas.

    Besitosss bestialesss

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  4. Liderar a un grupo de pequeñas minúsculasl que prefieren delegar... Pero las minúsculas lo hacen por una cuestión de... no acepto responsabilidades, y de esta manera no me complico la vida y luego tengo más tiempo para disfrutar de aquello que verdaderamente me gusta, o absorbidas por el liderazgo de las mayúsculas?

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  5. ...Y qué elegancia muestran las mayúsculas frente a la vulgaridad de las minúsculas! Una orgullosa y barriguda B, una chula A, una enérgica T, una glamurosa L....¡Venga, por favor, si no hay punto (ni seguido, ni aparte, ni suspensivo) de comparación!

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