CABEZaS HUECAS


Las diminutas cabecitas de las minúsculas están tan vacías de cualquier asomo de idea, que las pequeñas siempre acaban cometiendo las más absurdas incoherencias, atrapadas (o abducidas) por mensajes persuasivos de cualquier índole.

Así, por ejemplo, aunque ellas ya no celebren la Navidad, las minúsculas se pasan las fiestas canturreando los pegadizos villancicos que suenan por doquier. Lo hacen en contra de su voluntad, las muy bobas: pese a sus inmensos esfuerzos y pese a apretar los labios con decisión en cuanto son conscientes, al menor descuido ya están tarareando de nuevo.  

Con semejante incoherencia no hay quien las tome en serio, ropopompom.

5 comentarios:

  1. Hola; te había perdido el rastro y te he reecontrado luchando con las pobrecitas minus, son bobas, pero al menos son alegres, cantan villancicos que a mi me encantan.

    Un beso y feliz navidad.

    mariarosa

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  2. Hay estas minúsculas, en el fondo de sus pequeños corazones lo mismo sienten que la música no pertenece a ninguna fiesta especial.
    Habrá que observarlas, para descubrir si solo tararean villancicos en estos días o si lo hacen en el verano en lugar de las canciones de George Dann.

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  3. Perdón por el hay. ay, ay, ay

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  4. Mejor que nadie las/nos tome en serio, que para seriedades ya tenemos bastante, por ejemplo, con las declaraciones del nuevo ministro de Economía.
    ¡Hala!, voy a seguir canturreando mis villancicos, que me dan mucha alegría.

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  5. Mariarosa,es cierto, alegría no les fata a estas bobas. Que tengas un feliz 2012!

    Cereza, te diré que en verano tatarean lo que todos: a Georgie Dann. Con esto ya te haces una idea. Uf!
    Un beso y feliz 2012

    Mármara, tú canturrea lo que quieras, al menos eres consciente de que esto no es serio. Pero conste que se me rompe el corazón al ver el poder de contagio que tienen las minúsculas para con sus humanos y humanas. Una pena.

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