CONVERSaCIONES (3)

Ya se sabe a éstas alturas cómo son las conversaciones entre mayúsculas y minúsculas y las de mayúsculas entre sí. Se sabe que nunca llegan a buen fin, debido a las alturas de las cabezas de estas letras en cada caso.
Podría suponerse que a las minúsculas les pasa igual cuando conversan entre ellas pues, además de las alturas de sus cabezas, está el agravante de su grandísima ignorancia de absolutamente todo lo que se pueda conocer. 

Pero, milagrosamente, cuando las minúsculas hablan de sus pequeñeces siempre se entienden. Y siempre acaban en arrumacos y besitos, en intercambio de dibujos, o de frutas... o cualquier otra bagatela colorida.


14 comentarios:

  1. No sé si te lo he dicho antes, pero cada vez que te leo me acuerdo del filósofo que encontró a las minúsculas, Wittgenstein, que después de escribir el Tractatus Logicus-Philosophicus, se hizo profesor de primaria y luego cambió toda su filosofía.

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  2. ¡Y si acaban así hablando de pequeñeces que no aprendan, por favor!

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  3. Miguel, gracias, tú siempre me lees con buenos ojos :)


    Cereza, no temas, no aprenden. Mira que se han esforzado las mayúsculas siempre, pero no aprenden, no. No tienen remedio, son un caso.
    Un beso

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  4. Creo que el entendimiento nace de la sencillez y la naturalidad y eso es lo que les ocurre a las minúsculas que sus palabras no siguen el camino de la mente sino del corazón y ahí todo es simple, tal cual.

    bestiasss y besitosss

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  5. Esta minus, como buena pequeñinas, entre ellas se netienden.
    Siempre encuentras tema, te felicito.

    mariarosa

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  6. Oye, he regresado porque soy de reacción lenta, ja, se me ha ocurrido que por cada mayus, exiten cientos de minus. En cualquier escrito, lo verás, así que pobrecitas o no son mayoría,¿Por que no las quieres?

    Has visto que los españoles hacen piquetes y sentadas en la calle como los argentinos... ya van a llegar a tu casa las minúsculas a quejarse.


    jiji....mariarosa

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  7. Hola Anca, yo sí que soy lenta. Todavía me he quedado en el capítulo anterior, en cómo invadir el muro de la incomprensión de las mayúsculas. Y que las mayúsculas callen por un minuto. Qué quieres, hasta que no se me ocurra algo no puedo pensar en cosas lindas. Un beso fuerte.

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  8. Luz, también es difícil discutir con esos temas de conversación tan simples. Miras con muy buenos ojos a las minusculas siempre.
    Bessstias y bessos

    Mariarosa, gracias, pero no es que yo encuentre tema, es que siempre lo hay.
    Por lo demás, me estás metiendo el miedo en el cuerpo con la rebelión de las minúsculas ;)
    Un beso

    Rosana, y yo estoy esperando esa frase que lo diga todo en el muro dialéctico. No tengas prisa, si la consigues escribir, habrá valido la pena.
    Un beso

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  9. me encantan estas minúsculas ignorantes y con tan buena onda, me encanta todavía más cómo terminan sus conversaciones, ojalá todos pudiéramos terminarlas con arrumacos, besitos e intercambios de cualquier bagatela. ¿Será que nos creemos tan mayúsculos?

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  10. ME ENCANTAN LAS MINÚSCULAS, jajajaja
    Hala,
    he dicho. Y aunque sea por una vez, las grandotas que se pongan al servicio de las chiquitas... al menos desde mis manos.
    Besos.Lentejas

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  11. Bienvenida sea ese tipo de conversaciones a media luz, arrumacos y besitos bajos las sábanas.. dejemos los grandes temas para gente más seria menos golfa..jjaja

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  12. Cal viva, pero no podemos acabar con arrumacos siempre, sería demasiado empalagoso. Un poco de orden, por favor ;)


    Lenteja, entonces tendrás que escribir siempre cumpliendo las normas, pero al revés. No sé yo... Un beso

    Ico, exacto, tú lo has dicho, las minúsculas no son más que unas pequeñas golfas. Mal nos iría la vida si hiciéramos como ellas.

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  13. A ver, segunda intentona en dejarte un comentario (la primera me la ha boicoteado el mismo blogger). Te decía que me fascinan las conversaciones entre mayúsculas porque luego imito su voz engolada y sus palabrejas...Porque sí, sí, mucha complicidad entre ellas, pero... eso no lo saben hacer las pobres minúsculas!

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  14. Cierto, Mercedes, engolar la voz es cosa de mayúsculas, igual que todas las palabrejas acabadas en "ción". ¿Ves que limitaditas están nuestras pequeñajas?

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