BIEN aTADAS

Siguiendo con los útiles consejos para prevenir incidentes indeseados cuando llevéis a vuestras minusculas al campo, aquí va otro.

Si bien a las minúsculas les gustará corretear y brincar con libertad, tomad la precaución de atar la patita de cada una de las minúsculas del libro con un fino hilo de pescar de al menos seis metros de largo. Hacedlo con pinzas y poned toda vuestra delicadeza en ello, ya que podrían dañarse, por ser tan pequeñas.

No es que yo sea partidaria de atar a nadie, pero ocurre algunas veces que una o dos minúsculas de un libro (cómo mucho) no quiera volver al renglón. Y echará a correr monte arriba, bajará por la otra ladera y subirá otro monte más, o varios otros, y no parará de correr hasta encontrar el pico más alto y frondoso donde quedarse a vivir.

Son casos excepcionales, sin duda. Letras salvajes que jamás han sido del todo domesticadas, o que preferirían haber sido escritas en un abecedario infantil en vez de en un tratado sesudo, del que no entienden nada pero en el que tienen que participar, sí o sí.

Mejor mantenerlas bien atadas. Acabado el recreo, sólo hay que tirar del hilo de pescar y arrastrar a la pequeña hasta su lugar de siempre, sin más complicaciones ni deserciones molestas.

22 comentarios:

  1. La naturaleza tiene un poderoso atractivo. Las minusculas son las candidatas ideales para acudir a esa llamada y terminar ferales perdidas, jeje.
    Como estos:

    http://altfoto.com/2011/03/lorna-freytag-ninos-salvajes

    Un saludo.

    ResponderEliminar
  2. ¿No correrán el peligro de emborronarse con las lágrimas o el sudor al tirar de la cuerda para escapar?

    Y después ni para el monte ni para el libro...¡Pobrecitasss!

    Besitosss

    ResponderEliminar
  3. Dersony, así, justo así querrían volverse algunas minúsculas. Despeinadas, libres y sin rendir cuentas a nadie.
    Un abrazo!

    Luz, efectivamente, es un lamentable espectáculo éste al que te refieres. Pero ¿a quién le importa si se emborrona una minúscula salvaje?
    Besssitos y bestias

    ResponderEliminar
  4. Yo abogo por no contrariar sus deseos. Toda minúscula tiene derecho a escaparse de su "libroprisión" y ser feliz por ejemplo formando parte de "árbol" o de "alondra" o de "avellano" o de "aire"
    ;)

    ResponderEliminar
  5. Pero, Almena ¿qué clase de ideas son éstas que expones (y difundes)? ¿Cómo que derecho a escapar? Si todas las minúsculas actuaran conforme a sus deseos ¿qué sería de los libros? Y, lo peor ¿qué sería del ABECEDARIO que es el que sostiene el contexto tal como lo conocemos?

    Muchos besos :)

    ResponderEliminar
  6. hummmm creo que me voy a erigir en defensora de minúsculas.
    Vamos a ver ¿no recordáis un juego de nuestra infancia que se llamaba "fuga de vocales"? Pues bien, estaba basado en ese su deseo de escapar de libros y de "finos hilos de pescar" que las acechaban incesantes.
    Y por cierto, el ABECEDARIO, tal como usted misma escribe en su respuesta, está formado por mayúsculas y no hay peligro de que esas se rebelen.

    Así que:

    flz dmng tngn stds
    bss mchs

    ResponderEliminar
  7. Visto los problemas que da llevar a estas letrillas al campo, lo mejor sera inculcarles la idea del peligro que conlleva salirse del renglón, hablarles de las aves borradoras, los insectos tachadores, las plantas suprimidoras y otros peligros de la vida natural.
    ¡¡No querran salir de casa!!

    ResponderEliminar
  8. Pus no t entindo la verdd, no sé qe peligr pede habr en qu sescapen algnas minsclas A mí so nnca me ha pasado :)

    ResponderEliminar
  9. Quizá se podría hablar con las minúsculas antes de salir al campo y ofrecerles otro libro al que regresar a la vuelta. Puede que estén cansadas de acudir al mismo libro de siempre y contar las mismas historias y obedecer al mismo autor. Yo soy partidaria de crear nuevos libros, es que me da un poco de pena el tener que atar la patita para regresar a la historia. Un abrazo.

    ResponderEliminar
  10. ¡Ostras, ahora me explico, yo, algunas cosas!Precisamente, antes de ayer, que me llevé "Estupor y temblores" a Xagó, me las vi y me las deseé para sacar del agua a unas cuantas levantiscas. Se habían encaramado a las tablas de unos surfistas y se negaban a bajarse, las muy aventureras. Con decirte que tuve que mandar a Bilbo a por ellas...
    Ahora bien, desde aquí te lo digo, aMI, lo de las cuerdecitas, no sé, no sé. Casi prefiero esperar a la orilla mientras Bilbo me las pastorea. Al fin y al cabo, para eso es un pastor (alemán).
    PD: En fin, lo que son las torpezas informáticas. La del anterior comentario suprimido soy yo misma, que quise borrar el comentario, para que no apareciera mi nombre, pero google no me dejó borrarme al completo.

    ResponderEliminar
  11. Almena, en eso te tengo que dar la razón, el ABECEDARIO seguiría intacto aunque se fugaran todas las minúsculas del mundo. Se autosostiene, no sé de qué modo.
    Fliz oming pra t tambn. Bes!

    Cereza, así es exactamente cómo las mayúsculas consiguen que sus crías sigan obedientes los mandatos del ABECEDARIO, inculcándoles esos miedos sobre aves borradoras, el tipex y otros seres horribles, desde bien pequeñitas. Bien hecho!


    Miguel, debes de trabajar mucho en tu libro para tener la vista tan cansada como para no darte cuenta de lo que ocurre a tu alrededor. Cuidado! Lo peor no es que se te estén escapando, sino que las que te quedan se están reagrupando en palabras nuevas de su invención, fíjate en "sescapen" y, por lo que más quieras, toma medidas. Esto puede ser el principio de una revolución.

    Rosana, lo que pasa es que tú eres una sentimental. Las minúsculas no son más que simples instrumentos de la escritura de su autor. ¿Dónde iríamos a parar si tuviéramos que considerar los sentimientos de todas estas pequeñas e insignificantes piezas de nuestra escritura? Tú escribe, si quieres, nuevos libros, pero no es lo aconsejable.
    Un beso

    Bueno, Mármara, pastorearlas es una opción. Todo con tal de que no queden libres.
    (Borrado está. Cuando empecé a leer el primer mensaje pensé "el blog de esta mujer me va a gustar", pero luego te reconocí por Bilbo).

    ResponderEliminar
  12. prefiero dejarlas libres, si eses es su deseo que correteen y vean mundo, además no sirvo para manualidades ni para atar mucho a nadie.

    ResponderEliminar
  13. Hola A. Así pues, un libro es otra forma de prisión?
    Quizá podrían estar libres por horas...y volver después. Bsts

    ResponderEliminar
  14. Hola de nuevo. Me ha surgido otra duda..., ¿se puede ser libre por horas? Ay, cuántas cosas me plantean tus cuentos Anca, un abrazo

    ResponderEliminar
  15. Ico, preferir, lo preferimos todos, pero luego, cuando las minúsculas andan sueltas, cada cual con su locura primaveral... no queda otro remedio que poner orden.


    Rosana, todo libro cerrado y guardado en una estantería es una prisión, todo texto que siga las reglas gramaticales lo es.
    Sí, la libertad por horas es la solución más equilibrada y humanitaria, siempre y cuando se tome la precaución de atar a las pequeñas con hilo de pescar invisible. ¿Quién querría volver a la gramática y a la sintaxis si no? Porque las pequeñas son bobas, pero no tanto como para volver por su propio pie (a menos que les guste mucho mucho su libro).
    Un beso

    ResponderEliminar
  16. A todos nos gusta la naturaleza, a las minus también. Por un momento, me vi atando letras minúsculas y ante la sola imagen me largé a reír.
    ¡Que imaginación la tuya!

    mariarosa

    ResponderEliminar
  17. Me largué a reír.
    Se me escapó una minúscula y la tuve que traer a los tirones.

    mariarosa

    ResponderEliminar
  18. ¿Lo ves, Mariarosa? A la que te descuidas ya se te escapa una. No es imaginación. No es ficción lo que escribo aquí, es la puritita realidad, basada en arduos estudios y centenares de experimentos científicos. Este es un blog serio.

    ;) Un beso

    ResponderEliminar
  19. Pero que lata dan esas minúsculas en primavera, no quieren que se las lea sino fuera de casa, pero si te vas fuera primero las tienes que amarrar. Ahora entiendo porque hay tan bajo nivel de lectura ;)

    ResponderEliminar
  20. Ajá! Alejandra, acabas de descubrir una de las grandes verdades sobre la lectura en este país. Sí, sí, es un gran descubrimiento el tuyo ;)

    ResponderEliminar
  21. MALDICIÓN, OJALÁ HUBIERA LEÍDO TUS SABIOS CONSEJOS ANTES...! EL DOMINGO PASADO SALÍ DE EXCURSIÓN Y NO TOMÉ NINGUNA PRECAUCIÓN (Y NO ME ESTOY REFIRIENDO A LA CREMA PROTECTORA O AL REPELENTE DE INSECTOS).

    NO SÉ QUÉ HACER, RODEADA DE MAYÚSCULAS POR TODAS PARTES...

    ResponderEliminar
  22. Mercedes, lamento muchísimo tu dramática situación. En adelante, ya sabes, antes de salir al campo vente a leer este blog, que cada domingo publica información de utilidad que te evitará muchos problemas. Esto te ha pasado por salir al campo sin venir por aquí primero ;)

    ResponderEliminar