IDEaS

Cuando una idea entra en la cabeza de una minúscula, esta idea deambulará por el espacio vacío: ahora se posará aquí, ahora un poquito más arriba, ahora a la izquierda. Pronto se encontrará con otra idea dispar y ambas comenzarán a dialogar entre sí, creando gran confusión en la pequeña letra. Una tercera idea se sumará a la fiesta y después una cuarta y, con frecuencia, también una quinta. La dueña de la pequeña cabecita, bajo la influencia de sus propios pensamientos, cambiará de opinión y rectificará tantas veces, que más de una letra creerá que no se encuentra en su sano juicio.

En cambio cuando una idea entra en la cabeza de una mayúscula, se asienta y marca los pasos a seguir con absoluta coherencia y rigor. Nada distraerá a la letra capital de las pautas que ésta le marca y jamás se dejará influir por otras cuestiones. Adoptada una idea, la mayúscula no dejará espacio para otras nuevas, evitando así, como ya habrán deducido, cualquier margen de error en sus juicios y acciones.

De ahí que sean precisamente las mayúsculas quienes encabezan las frases: el contexto sería caótico si las ideas tuvieran que ser revisadas cada vez que aparecieran nuevos datos.

TEMPLaNZA

Las mayúsculas son muy comedidas y prudentes. En cualquier momento o situación saben conservar el decoro y la mesura. En cualquier relación son capaces de mantener la templanza.
Así, sus besos son tibios y los abrazos también. Sus palabras son cabales y sus actos sensatos. Sus amistades cordiales y sus amores apacibles.

Todo lo contrario de lo que ocurre con las alocadas minúsculas, que se lanzan como irresponsables a los brazos de la primera letra que les hace un guiño, les ríe una gracia o les arregla el lacito prendido en la cola. Luego, claro, se defraudan. Y vienen los enfados (tan entusiastas como los cariños que los precedieron), el llanto, los mocos y los atracos de chocolate negro con 80% de cacao.

Una vez más, aquí tenemos una de las grandes lecciones que las mayúsculas nos pueden ofrecer.

ALMaS GEMELAS

Una minúscula cree haber encontrado a su alma gemela (no lo es, se trata de su propio reflejo en una pompa de jabón). La ve tan igualita ¡pero tan grande al mismo tiempo! Le sonríe y la otra contesta con una sonrisa igual. Baila y la otra también. Se hacen un guiño, a la vez.
La pequeña se emociona con este maravilloso encuentro y corre a abrazar a su nueva amiga... y entonces ¡paf! ... la pompa de jabón se deshace.

Por piedad, no dejéis que los niños jueguen a hacer pompas de jabón en la biblioteca.

FORMAR PaLABRA

Formar palabra es un proceso complicado. Para que esto ocurra las minúsculas han de acudir al reglón que les corresponde sin ninguna idea preconcebida de la palabra que vaya a darse con su aportación, en caso contrario no podría dotarse de significado a ningún texto.

Veamos un ejemplo. Supongamos que una pe va a su renglón esperando ser quien encabeza la palabra "precioso", pero al llegar se encuentra con que han acudido ahí sólo la e, la erre y la o. Descubriría entonces que puede encabezar un "pero", todo lo grande, hermoso y caligráfico que se quiera, pero será sólo un "pero". De "precioso" nada. Y ahí vendrían las decepciones y los enfados, las frustraciones... Por supuesto, todo se complicaría si la e tuviera la idea preconcebida de encabezar "esplendor", la erre "relámpago" y la o se empeñara en encabezar "ortopedia". Ahí las cosas se pondrían feas de verdad.

Por suerte las minúsculas no tienen ideas preconcebidas (bueno, no tienen ideas de ninguna clase). Acuden a sus renglones con la mente abierta a cualquier combinación que pueda darse y así hacen posible una gran variedad de palabras en todos los idiomas.