CONVERSaCIONES

Los diálogos entre minúsculas y mayúsculas son de lo más desalentador. Nadie querría leer semejante cosa, lo puedo asegurar y por respeto a quienes vienen por aquí no trataré de reproducirlos. Esto es porque sus cabezas se encuentran a diferente altura en la página, así de simple es la explicación.

La minúscula, al ser tan bajita, tan sólo alcanza tratar asuntos insignificantes (entre tú y yo, mayúsculita querida, ahora que estamos tan juntitas). En cambio las grandes letras sobrevuelan toda la frase con su mirada, lo ven todo en perspectiva, alcanzan otros horizontes. Sus discursos se dirigen a todas las letras que abarca su mirada, pero jamás a una letra en concreto.
Y es que, con una visión tan panorámica ¿quién se conformaría con una simple conversación de tú a tú?

PERDER LA CaBEZA

Cuando una minúscula pierde la cabeza, todas la demás letras que forman palabra con ella se verán contagiadas por la delirante situación. Y no importa si se trata de una palabra tan corta como un simple "ay" u otra más larga como, pongamos por ejemplo "desesperaciones": la poderosa locura minuscular será emulada por todas las demás compañeras y a partir de ese momento nadie puede saber qué significados adquirirá la palabra en cuestión.

Si algún día una palabra leída en una nota, libro o carta le inquieta o le revuelve, si le hace perder la compostura y la serenidad, ande con ojo: en esa palabra hay una minúscula que ha perdido la cabeza, la ha hecho perder a las demás letras y está en camino de hacérsela perder a usted.

FaLTA DE VISIÓN

Si usted acostumbra dejar a sus minúsculas sueltas por la casa, asegúrese de señalar bien las puertas de cristal y así evitar daños y disgustos.
Una vez sueltas, las bobas correrán a abrazarse a una palomita de maíz con forma de ovejita, a un mosquito de vuelo bajo y hasta a una mayúscula escrita en tinta de color. Y en su velocidad entusiasta se espachurrarán una tras otra contra las puertas de la terraza sin comprender qué ocurrió: las minúsculas no entienden la sutileza de las barreras invisibles.