COMPULSIVaS

Cuando una minúscula desaparece de pronto y no se sabe de ella, es seguro que la pequeña esta siendo secuestrada por su propia compulsión en vete tu a saber que actividad absurda (actividad que puede ir desde bordar camisones hasta fotografiar insectos, pasando por aprender patinaje artístico).

Nadie puede prever cuando va a ocurrir semejante arrobamiento, ni siquiera la propia minúscula. Así, la pobre puede ponerse a doblar calcetines un día cualquiera y quedarse prendada de lo hermosamente colorido que ha quedado el cajón, querrá hacer lo mismo en el siguiente y luego en otro más. Dos semanas más tarde, para su propia sorpresa, la minúscula se encontrara a sí misma fraguando cemento para esa chapuza que llevaba postergando algunos años. Y continuará en su fiebre compulsiva con nuevas tareas sacadas de la manga (léase customizar una lámpara, pintar las puertas o reubicar todos los muebles).

Así es como se pierde una minúscula por semanas y hasta meses. 
De nada sirve, por cierto, denunciar su desaparición: todos saben ya de estos arrebatos compulsivos y nadie se preocupa por las repentinas y prolongadas ausencias. 

10 comentarios:

  1. Ye lo que tenemos las minúsculas, que nos entretenemos con cualquier cosuca. Hay quien lo llama perderse. Yo lo llamo encontrarse con las minúsculas cosas de cada día.
    Feliz semana, aMi.

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  2. Entiendo muy bien a las minus, tanto en el silencio o en la ausencia como en todo lo contrario. Sé que necesitan su espacio para dedicarse a sus cosas, ya que en esas actividades a las que se entregan, encuentran cosas que ni siguiera imaginaban.

    Besitos, amiga

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  3. Es bueno saberlo, para no preocuparse, más que nada.

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  4. Muy bueno.
    Te cuento que la he visto viajar en colectivo, prendida del uniforme de alguna colegiala, se esconde en el canesú, derecho bordando nombres y apellidos. Son muy viajeras las chicas.

    Un cariño.

    mariarosa

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  5. Que gusto poder cambiar la casa de una y ver el trabajo acabado!! seguro que era lo que necesitaba la minúscula de tu historia para seguir componiendo palabras. Un abrazo!

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  6. Es quizás en estos arrebatos activistas e donde las minúsculas encuentran la tranquilidad necesaria para seguir existiendo entre tanta letra...

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  7. Me gustaría saber si alguna minúscula perversa se transviste por la noche de MAYÚSCULA. Todo un atrevimiento, imagino.

    Saludos

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  8. Pero, Mármara, es muy bobo este perderse/encontrarse... Ay, quien fuera mayúscula...
    Feliz puente!!


    Luz, sí, encuentran cosas inesperadas, como unos patines que hacía más de veinte años que no usaban. Y es que las minúsculas son muy cariñosas con los objetos y tienden a guardarlo todo y luego... pues tienen que perderse por tiempos y tiempos.
    Un bessso

    Ah, Dintel, preocuparse por una minúscula es algo que jamás debería hacerse. Por un lado, porque ellas saben siempre cuidarse bien (ej: el chocolate omnipresente), por otro, porque siempre andan perdiéndose, con o sin excusa.

    Mariarosa, sí, son viajeras por naturaleza. En cualquier lugar se las puede ver con solo prestar atención. De hecho, creo que no hay manera de salir de casa (a menos que se salga desnudo/a y con las manos vacías) sin llevarse alguna de estas letritas detrás. Saben como hacerlo, sí, para colarse en los bolsillos. Un beso

    Rosana, sí, debe de ser un gusto, pero yo jamás he vivido esta situación. Parece que siempre hay algo más por hacer. Un abrazo y buen puente.

    Ico, sin duda. Tanta letra, tanta letra, letras que forman palabras y no paran de hablar (porque las minúsculas son muy habladoras)... al final, hasta ellas mismas acaban hartas y se meten en cualquier arrebato para olvidarse de las palabras.

    Joan, tocas un tema delicado. Yo no quería hablar de estas pequeñas miserias, pero tampoco puedo engañar al respecto (la honestidad ante todo). Lo cierto es que sí, que las minúsculas se transvisten de mayúscula a escondidas. Pero lo grave del asunto es que no lo hacen sólo de noche, sino en cualquier momento que se encuentran a solas ante un espejo. Y, peor todavía, no lo hacen las perversas, sino todas las minúsculas. Toditas todas. Así de triste es la realidad, así de escandalizadora.

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  9. Antes tenía donde esconderse. En fiesta de pijama con sus amigas de la infancia y sus sueños intactos. Pero ahora ¿donde se esconde de la realidad?

    Un saludo.

    Que tengas buen domingo.

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  10. David, una minúscula se esconde en cualquier parte, las he visto en los lugares más inesperados pero, la mayor parte de las veces, las he pasado por alto en casi cualquier lugar: en la suela de mis zapatillas de estar por casa, en la carcasa de la batidora, en la mampara de la parada de autobús, en la etiqueta del sujetador (las muy perversas), y un sinfín de lugares más. Terrible esta invasión de letritas escondidas, si reparas en ello.
    Buen lunes festivo para ti.

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