ALMaS GEMELAS

Una minúscula cree haber encontrado a su alma gemela (no lo es, se trata de su propio reflejo en una pompa de jabón). La ve tan igualita ¡pero tan grande al mismo tiempo! Le sonríe y la otra contesta con una sonrisa igual. Baila y la otra también. Se hacen un guiño, a la vez.
La pequeña se emociona con este maravilloso encuentro y corre a abrazar a su nueva amiga... y entonces ¡paf! ... la pompa de jabón se deshace.

Por piedad, no dejéis que los niños jueguen a hacer pompas de jabón en la biblioteca.

10 comentarios:

  1. Ayssss! Tantas veces se me han deshecho... Pero no importa, también de eso se aprende que no existe nada a medias...

    Ni siquiera las naranjas

    Felisss lo-que-queda-de-finde

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  2. Pues más de una minúscula querría aprender a distinguir entre reflejos y berdades, Luz. Tanta leccioncita ya cansa, jajaja.

    Besito

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  3. claro, como le pasaba a antonio mAchAdo
    que amaba "los mundos sutiles, ingrávidos y gentiles, como pompas de jabón"

    :)

    las minúsculas saben distinguir entre realidad y espejismo, lo que pasa es que son muy afectuosas y alguna vez...

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  4. Sí.. eso nos pasa a las minúsculas porque somos unas enamoradizas y vamos viendo el reflejo nuestro en todas partes, y así nos va, luego después del abrazo todo queda en nada...

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  5. De ese tema llevamos tratándolo días en nuestro casa.. a ver qué opinas.

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  6. Jajajajajajaja. Pobres minúsculas que se han visto poco.

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  7. anda... con semejante admiración las minúsculas no deben tener problemas de autoestima, nO? al menos hay que buscarle algo bueno...
    besitos

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  8. Almena, yo sé que tienes cariño a estas minúsculas y tiendes a verlo todo con buenos ojos. Pero la verdad es la verdad: las minúsculas son bobas. No me cansaré de decirlo.
    Besito.

    Ico, así es, el abrazo lo estropea todo. Me pregunto si habrá una fórmula decente.

    Mujeres de la casa azul, ahora mismo me paso a ver vuestra casa.

    Dintel, jajaja, pobrecillas no saben distinguir entre ellas mismas y las otras letras. hay que mirarse más el ombligo.

    Pena Mexicana, bueno, si ellas llegaran a esa conclusión sería buenísimo, desde luego.
    Besitos.

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  9. Anda, pero si yo creía que se había prohibido terminantemente hacer pompas de jabón en las bibliotecas, precisamente para evitar traumas a las minúsculas...Es mucho peor que hablar en voz alta, desde luego.

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  10. Y tanto que es peor, Mercedes, de hecho a las minúsculas les encanta que hablemos y, a libro cerrado, juegan a agruparse en las palabras que nosotros decimos en tiempo real. Lo hacen por equipos y las que mejor sincronizan con nuestra voz, ganan.

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