COMO ENTRISTECER A UNA MINÚSCULa



Si usted posee una de estas minúsculas agotadoras y necesita un descanso, sepa que hay un modo de lograrlo: privar a su minúscula de la alegría que la caracteriza.

"¿Pero las minúsculas también entristecen?" -preguntará alguno.
Pues sí, entristecen y he aquí el modo de conseguirlo*:

1. Escriba un texto con al menos un par de letras faltantes (mejor si éstas se encuentran en palabras diferentes; mejor todavía si en distintos párrafos).
2. Pida a su minúscula que ocupe uno de los huecos.
3. Apenas la palabra que ésta ha ido a ocupar resulte legible, pida a su pequeña letra que ocupe otro de los huecos que ha preparado. Aprémiela, póngale trabas, hágala rellenar algún impreso por el trayecto. Envíela de vuelta a la primera palabra.
4. No le cante, no la abrace, no la bese. Bajo ningún concepto.

Repita el tercer paso tantas veces como sea necesario y pronto podrá observar como su alegre compañera se sentirá abrumada por el estrés, después por el agotamiento y, por último, ¡tachaaán! la deseada tristeza. Listo, ya puede usted descansar.

*utilice esta técnica con moderación

6 comentarios:

  1. La, la, la, la, la, la...

    Muchísimos abrazos sin huecos

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  2. ay cuánto tengo de ella, a mi me pones a rellenar impresos y me dejas sin abrazos y es que soy la sombra de la sombra de la tristeza....

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  3. Me entristecí yo como una lechuga pasada.
    Ahora tenés que escribir un método para desentristecer: ergente! Ja ja!
    Muy bueno cronopia!!!
    Besos.

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  4. ay! que muchas minúsculas en su entorno laboral se ven entristecidas con el punto 3)
    No tengo el antídoto para esa tristura, pero quizá un poquito de "passssssssooo de tooo esto" pueda venirles bien...

    Porque en ese entorno quizá nunca encuentre nada del lo que reclama el punto 4)
    eso lo encontrará en su vida privada y, sin ninguna duda, en las cariñosísimas y fieles vírgulas.

    Este abrazo y este beso (que colaboren con el punto 4) a difuminar tristezas de minúsculas tan queridas

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  5. Eso de privar de la alegría a una minúscula cualesquiera, por muy agotadora que resulte, no me mola nada, así que no pienso utilizar esta técnica, al menos de modo consciente.
    En su defecto envío un abrazo muy fuerte a la susodicha minúscula agotadora en la esperanza de que se recupere de tan doloroso trance.

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  6. Pufff... yo creo que actualmente tanto minúsculas como mayúsculas sufren el síndrome del no-tiempo, de la juventud acelerada... y se van extenuando, quedándose débiles, flacuchas, anémicas... Y a veces, resulta imposible reconocerlas... qué lástima...

    Buen blog :)

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