CONFLICTIVaS

De vez en cuando nace una minúscula de extraordinario talento en un determinado campo. Y en muy contadas ocasiones la pequeña querrá poner su don al alcance de los demás y darlo a conocer.
Ay, pero tanto las artes como las ciencias son cosa de mayúsculas. Se rigen por reglas de mayúsculas, con límites y normas bien definidos que la pequeña, presa de su euforia creadora, no sabrá comprender. La minúscula hará preguntas incómodas e indecorosas, expondrá opiniones sinceras hasta la extravagancia y mil suicidios morales más por el estilo. Y no lo hará por rebeldía, como sus ensalzadores querrían pensar, sino por la minusculez de miras que la caracteriza.

Las ordenadas y disciplinadas mayúsculas le recriminarán esta actitud, se esmerarán en pulir estas imperfecciones de su carácter, con pésimos resultados, por cierto. Al final la tacharán de conflictiva y se lo pensarán dos veces antes de volver a admitir una minúscula en sus escuelas, por talentosa que esta sea.

Y así un libro tras otro. Un siglo tras otro.