EL SENTIDO DE LA VIDa (de una minúscula)


Algunos lectores de este blog, con todo el cariño del mundo, llaman a las minúsculas por el diminutivo "las minus". No lo hacen con mala intención, pero ahí es donde se ve claro todo: ser "minus" es ser menos. Menos que nadie y desde luego menos que cualquiera de las mayúsculas que te puedes encontrar en un texto.
¿Por qué, entonces, se empeñan estas ridículas letras en ser más? ¿Por qué no aceptan de una vez la poca relevancia que tienen para el contexto? ¿Por qué buscan sin parar un lugar en la frase que las haga destacar? Las minúsculas no tienen la función de destacar, ni de acentuar, ni de encabezar frases importantes. Su función es muy simple: poner ahí su cuerpecito, con su significado y su alma boba, para que al final de todo, la frase tenga sentido. Nada más.

MaQUIAVELICAS


Las minúsculas no han nacido para dirigir. Si por ellas fuera la gramática se volvería tan simple, que nadie querría adoptarla como norma. Sus cabezas son simples, así que sus soluciones también lo serían. Simples, estúpidas y, desde luego, poco favorecedoras para las diversas industrias que sostienen todo el abecedario. ¡El abecedario, nada menos! ¿Hay algo más sagrado que sostener? Pero a ellas, pequeñas bobaliconas, les importa muy poco si cambia todo el sistema y de pronto la erre se convierte en la primera letra del alfabeto, o si lo hace la uve.

Una que yo conozco es tan tonta que, aunque se da cuenta de que ella sería la primera en cambiar de posición, aceptaría el cambio de buen grado si esto favoreciera a las zetas. Dice que está harta de ver el abecedario ordenado siempre igual y que ya sería hora de cambiarle el look. Y juega a torturarme con estas ideas sobre revoluciones y me cuenta cómo quedaría mi teclado y los botones del móvil. Me canta el nuevo orden alfabético por las noches, una y otra vez "ere, zeta, pe, u, de"... y así hasta decirlas todas y hacerme enfadar de verdad. No quiero gritarle a una minúscula, pero es que... uf.

PREMIO aMISTAD

Tengo otros asuntos entre manos estos días, pero la minúscula que nos ocupa está dando saltos sobre el escritorio, metiéndose por entre mis dedos al teclear, chapoteando en el vaso de agua que siempre me traigo cuando me siento al ordenador (agua ahora ya imbebible) o jugando a Tarzan con mi flequillo. Todo por llamar la atención: le han dado un premio con entrevista incluida. Y así está.

Atenderé, pues, sus requerimientos y haré la entrevista, a ver si con esto me deja tranquila para escribir otras cosas. Ahí va, pequeña, tu entrevista. Como ya os he comentado antes, las minúsculas no tienen voz así que yo contestaré en su nombre.

A)... ¿PORQUE TE DECIDISTE A TENER UN BLOG?
Las minúsculas escriben. Lo hacen en cuadernos, en los márgenes de los libros, en listas de la compra, en diarios con candado, en documentos oficiales, en cartas y postales, en tartas de cumpleaños, en facturas, billetes de autobús y en blogs. Lo de los blogs, aunque jamás lo confiesen, es por dar el espectáculo, ya se sabe que son algo faranduleras. Esto lo añado yo de mi cosecha, sin que la minusculita lo sepa.

B).. CUANTO HACE QUE LO TIENES?
Es difícil poner fechas a cualquier cosa que hagan las minúsculas, ahora empiezan un blog, luego lo dejan por varios meses para irse a peinar vírgulas, luego regresan... total, que en tres años no han escrito ni cien artículos (llegados a este punto las mayúsculas se sonreirán complacidas por la evidencia). ¿Se vale decir "tres años" a pesar de todo?

C).. QUE SENTIMIENTOS TUVISTE A TRAVES DEL MISMO?
Gratitud, mucha gratitud por cada visita de las otras maravillosas minúsculas, por los buenos sentimientos que han dejado escritos aquí. Son unas blandengues sentimentales, sí. La que habita este blog es especialmente blandengue.

D).. COSECHASTE MUCHOS AMIGOS?
Esta minúscula está convencido de que algunas de las personas que pasan por aquí son amigos suyos, aún sin conocerles en persona. Ella y su mundo de fantasía multicolor... ay...

E).. QUE ES LA AMISTAD PARA TI?
Esa cosa invisible que hace que un grupo de minúsculas permanezcan unidas en la misma palabra

F).. QUE TE GUSTARIA DECIRLE A UNA AMIGA HOY?
¿A qué jugamos hoy?

G). QUE ESPERAS DE UNA AMISTAD?
Las minúsculas son seres libres. Dan y esperan la libertad.


Reglas*:
2º Poner en tu blog las reglas
3º Entregarlo a seis amigos/as
4º Avisarle en su blog que tiene un premio.

Y con el corazón húmedecido por mocos y lágrimas (y el agua de mi vaso), las minúsculas nominan sólo a seis (en esto tuve que insistirle mucho) de los que quisiera nominar, seis que han tenido mucho que ver en la continuidad de este blog:


*Sí bien esta minúscula no ha roto la cadena (esta vez) libera a sus nominados de cualquier obligación que este premio implique.

VIRGULaS (2)

Tras el momento de ridícula tristeza por las vírgulas abandonadas, las minúsculas se exponen a un todavía mayor ridículo decidiendo hacer suya la causa de los diminutos signos. A partir de ese momento les hace retratos, reparte folletos con la triste historia de las vírgulas entre las otras minúsculas ¡y hasta entre las mayúsculas trajeadas! No hay absurdo que la pequeña no sea capaz de cometer con tal de salvar los virgulinos (que es como los llama cariñosamente).

Pasado un tiempo, toda la página se ha enterado y conmovido con las diminutas y, a los pocos días, los "virgulinos" serán adoptados sin remedio por alguna minúscula piadosa que no tenga en ese momento su propia causa de vírgulas abandonadas que defender.

Y así van escribiéndose los finales felices las unas a las otras.

VIRGULaS

Las vírgulas*, esos pequeños signos que nos podemos encontrar en cualquier parte del texto, están escritas con la misma tinta que las mayúsculas o las minúsculas. La mayoría de las vírgulas son cariñosas y obedientes. Nacen pequeñitas y luego crecen, esto es un dato muy importante que muchos parecen desconocer.
Ya se sabe que las minúsculas son muy aficionadas a las vírgulas, pero también las mayúsculas se aficionan a ellas ocasionalmente. De octubre a junio, para ser exactos. Cuando una de sus criaturas tiene un disgusto, o cuando hay que distraerla, o en Navidad u otra ocasión especial, mientras suceda en uno de los meses comprendidos entre octubre y junio, las mayúsculas suelen recurrir a las vírgulas para solventar lo que haya que solventar, siendo el resultado muy efectivo siempre.
Con el mes de junio, las vacaciones y la excusa de la crisis, las minúsculas se ven desbordadas por tanta vírgula cariñosa (y asustada) que encuentra cada dos espacios y a la que quisiera adoptar y llevar a su palabra. Pero ¿cuántas vírgulas caben en una palabra?

Llegadas a este punto, las minúsculas se ponen tan tristes que ya ni dibujan para su blog.

* vease imagen en cabecera; véase aquí la realidad en la que se basa este post

FORERaS


Emblandecidos por lo escrito anteriormente, hay quien decide no sólo abrir sus libros, sino también sacar a pasear a las pequeñas. Los hay tan locos que las airean sin tener demasiado en cuenta algunas cuestiones y las llevan a lugares tan peligrosos cómo pueden ser los diarios íntimos o, peor todavía, a los foros de discusión de Internet.

Traer a las minúsculas al diario íntimo, en fin, tiene perdón porque quien peligra realmente es quien las escribe, pero llevarlas uno de esos foros es como llevar a un cachorro de cocker spaniel a una pelea de perros. Ni como público resistiría la pobre, menos aún como luchadora. Pero algunos irresponsables alinean sus minúsculas en estos foros, sin percatarse de que allí prácticamente todo se escribe en mayúscula y de que, desde luego, la discusión nunca la gana nadie que escriba suavecito con las pequeñas. Mal que nos pese en esos lugares es bastante frecuente ver como una minúscula perece despedazada entre las fauces de las mayúsculas*.

Una recomendación a tener en cuenta: puestos a airear a las minúsculas personales, el modo más seguro de hacerlo es escribiendo un blog y, como medida de seguridad añadida, se pueden moderar los comentarios, no vaya a ser que vengan las mayúsculas o los trolls.

*Dada la crueldad de la imagen que acompañaba esta entrada, se ha decidido proceder a su censura

DESOIDaS


Ahora coged un libro, abridlo por cualquier página, acercadlo a la oreja y escuchad. Nada ¿verdad?
Es porque a las minúsculas no se les oye jamás, ni aunque se desgañiten delante de las mismas narices de uno. Digan lo que digan, expresen su opinión con media boca o a grito limpio, su insignificante voz nunca es oída, ni aún con las mejores intenciones.

Las bobas no lo saben y, en cuanto abrimos un libro, empiezan a hablarnos de las pequeñeces con las que ocupan sus vidas, atropellándose las unas a las otras, entre disculpas y pisotones, sin respetar los turnos de palabra, sonrojadas por la emoción de tenernos cómo oyentes.
Algunas buenas personas abren sus libros con regularidad, sólo por complacerlas. Buenas y ociosas personas, diría yo: pocas otras ocupaciones deben de tener para entretenerse con semejante banalidad.

áNIMOS


Las minúsculas son demasiado sensibles y mira que se lo dicen y mira que nunca aprenden. Todo se lo toman cómo algo personal y hacen una montaña de un grano de arena (aunque en su defensa diré que un grano de arena es mucho más grande al lado de una minúscula que de una mayúscula).

Cuando una minúscula se siente tan triste que ya ni coge sus lápices de colores, ni saca la lengua en el espejo, se limpia los mocos con el bajo de la camiseta y empieza a entonar, entre suspiros, su canción favorita.

Y así se da ánimos pobrecita.

CONFLICTIVaS

De vez en cuando nace una minúscula de extraordinario talento en un determinado campo. Y en muy contadas ocasiones la pequeña querrá poner su don al alcance de los demás y darlo a conocer.
Ay, pero tanto las artes como las ciencias son cosa de mayúsculas. Se rigen por reglas de mayúsculas, con límites y normas bien definidos que la pequeña, presa de su euforia creadora, no sabrá comprender. La minúscula hará preguntas incómodas e indecorosas, expondrá opiniones sinceras hasta la extravagancia y mil suicidios morales más por el estilo. Y no lo hará por rebeldía, como sus ensalzadores querrían pensar, sino por la minusculez de miras que la caracteriza.

Las ordenadas y disciplinadas mayúsculas le recriminarán esta actitud, se esmerarán en pulir estas imperfecciones de su carácter, con pésimos resultados, por cierto. Al final la tacharán de conflictiva y se lo pensarán dos veces antes de volver a admitir una minúscula en sus escuelas, por talentosa que esta sea.

Y así un libro tras otro. Un siglo tras otro.

CRISIS ORTOGRáFICA


La cuestión de la crisis es bastante simple: había exceso de mayúsculas. Todo el mundo sabe que en una frase bien construida no debe haber más de una mayúscula, la que encabeza a la misma. Como única excepción a esta regla, se permite alguna que otra mayúscula cuando se trata de nombres propios.
Bien, pues hecha la ley, hecha la trampa. Hace un tiempo las frases empezaron a llenarse de nombres propios sin apenas minúsculas entre ellas que puedan sostener el sentido de la frase.
A todo esto hay que añadir que muchos de estos nombres propios estaban encabezados por minúsculas venidas a mayúsculas, asunto que multiplicaba el número de mayúsculas existente y ponía en peligro seriamente todo el sistema ortográfico.
Los jóvenes, confundidos por la situación, empezaron a mezclar mayúsculas y minúsculas de forma iNDiscrIMiNadA en sus escritos, mientras que otros escribían en sus e-mails sólo con mayúsculas.
El asunto ya era insostenible.

Ahora las mayúsculas están cayendo una a una, ahogadas por las deudas contraídas para hacerse con un nombre propio, mientras las minúsculas se mantienen donde estaban (no se puede caer más bajo que una minúscula). Mientras las mayúsculas pierden las frases de su propiedad, las minúsculas no pierden nada, porque nunca han tenido una frase propia. Y las minúsculas venidas a mayúsculas vuelven a ser minúsculas de nuevo.

Es tiempo de minúsculas, más nos vale asumirlo.

FELIZ PáGINA NUEVA

Cuando una página ha sido escrita por todas las letras que cabían en ella, debe empezarse una página nueva. Y (¿cómo no?) semejante acontecimiento es motivo de festejos y celebraciones para las letras de todos los idiomas y alfabetos, siendo el día de Páginavieja uno de los más memorables (el de Páginanueva no lo es tanto debido a las múltiples resacas).

En un alarde de inteligencia sutil que creen poseer y desean mostrar, las minúsculas afirman que "pasar página" en este caso no se refiere a pasar a otra página a vivir, sino que tiene un doble sentido la expresión y ello significa que el nuevo año está por escribir y que de nuevo todo es posible para todos, que pueden formar nuevas palabras y protagonizar hazañas dignas de mención. Benditas bobas, para una vez que la cosa no tiene doble sentido, ellas van y se lo encuentran.

Y así empiezan ellas la nueva página, llenas de deseos y buenos propósitos que se esforzarán al menos dos frases en mantener.

-¡Feliz página nueva!- se desean con la boca todavía llena de confeti.
-¡Que tus deseos se cumplan!- se responden las unas a las otras mientras vuelven por enésima vez el primer fascículo del curso de inglés.