FILOSOFaNDO


Las mayúsculas siempre van con prisas, de una frase a otra, productivas e hiperactivas en cada uno de sus actos, en cada una de sus apariciones. Así es como se produce más y mejor, aseguran.

En cambio las minúsculas... en fin, no es que no sepan o no quieran correr al mismo ritmo, sino que andan un poco en las nubes filosofando, leyendo, escribiendo, dibujando o cualquier otra cosa que pase en un momento dado por sus pequeñas cabecitas. El tiempo se dilata o se encoje para ellas de forma tan incomprensible que de pronto ha pasado la mañana, se les ha hecho tarde para comprar el pan o llevan semanas si escribir una palabra en su blog.

Quienes tengan algún tipo de relación con una minúscula deberán tener en cuenta este hecho esencial y perdonarlas de corazón, ya que ni son conscientes de lo que hacen, ni es posible cambiarlas.