PaPELES


A las letras les gustan mucho los papeles, como es natural, pero en el caso de las mayúsculas este "gusto" sobrepasa ya su concepto, sobrepasa incluso el concepto de amor, para llegar al punto de verdadera obsesión. Una mayúscula, por ejemplo, será incapaz de realizar el más mínimo acto sin generar a raíz de ello una considerable cantidad de informes, justificantes y comprobantes, sellados y firmados, por duplicado o triplicado, según el caso. Y cómo son siempre las mayúsculas quienes encabezan los libros, los párrafos y hasta la más insignificante frase, todos los textos se rigen por estas normas y esta producción obsesiva de papeles y documentos.

Las minúsculas, caóticas cómo son, se pierden entre tantos papeles (a veces se pierden literalmente y tardan semanas en encontrar la salida para volver a ocupar su sitio) y cometen graves errores: escriben datos confidenciales en papel autocopiable, redactan las memorias más largas sobre un rollo de los de cocina (cómo son un rollo, pobrecitas se confunden y creen que de ahí viene la expresión), envían los informes de gestión a sus subordinadas en vez de a las letras capitales... causando graves malentendidos en el párrafo y a veces entre ellas mismas.