GRAFOLOGÍa

Cuando una minúscula cae enferma (rara vez, muy, muy rara vez) debe acudir al grafólogo para que analice su letra y su psique y así detectar los posibles trastornos que la pequeña pueda estar sufriendo.

El procedimiento en estos casos es el siguiente: la minúscula llegará al despacho del grafólogo titulado con tres cuartos de hora de antelación y esperará pacientemente en la sala adecuada para tal fin; aprovechará este rato para practicar una letra bonita y clara en su cuaderno de dibujo.
Llegada la hora, entrará al despacho en el que el titulado ya se habrá escondido tras el biombo para no influir en su letra (quiero decir en la letra con la que ésta escribe). Tras las presentaciones y saludos de rigor, saludos que la minúscula realizará ante el espejo sacando la lengua por lo menos tres veces, la pequeña cogerá un papel y escribirá el texto más profundo que se le ocurra, para impresionar al grafólogo y así obtener un diagnóstico favorable, cosa que sin duda sucederá.

Así transcurren las visitas ordinarias al grafólogo en lo que a minúsculas se refiere. Las mayúsculas, en cambio, tienen muchas más complicaciones: con tantas responsabilidades que tienen, con ese ritmo de vida, se dan muchos casos de graphofobia* entre ellas.

*miedo a la escritura

aDOPCIONES

No quería llegar a este extremo, pero vuestro empeño en ver a las minúsculas con buenos ojos me obliga a contar algunas cosas más incómodas.

Las minúsculas no sólo van con sus monociclos de aquí para allá para no contaminar el contexto, exponiéndose al mayor de los ridículos, como ya contábamos antes, sino que se unen a cualquier campaña que pueda surgir sobre estos temas.

Supongamos que una de estas minúsculas, llamémosla Lilyth, se le ocurre la idea de querer salvar el contexto con una pequeña acción de cada una de las letras (las minúsculas siempre tienen ocurrencias así). Supongamos que la mencionada minúscula crea un meme al respecto para así difundir su alocada idea ecologista con reglas del tipo "debes elegir a blogueros que consideres sean responsables con el medio ambiente, y estén dispuestos a comprometerse con el meme; cada bloguero debe exhibir el logo de 'adopta una bolsa', exhibir estas reglas."
En este supuesto ¿qué hará una minúscula corriente? Seguir de cabeza la campaña y adoptar una bolsa. Adoptarla literalmete, porque ya sabéis que las minúsculas no entienden de juegos semánticos ni dobles sentidos.
Algunas de ellas, las más espabiladas, intentarán hacerse las suecas (literalmente, claro) y pasar de largo ante este meme, sabiendo que una minúscula jamás señalaría con el dedo a nadie para que le sigan la corriente...

Y ahí quería yo llegar, a lo que pueden llegar a hacer estas pequeñas y auto-erigidas voces de la conciencia: si bien no señalarán a nadie, en el último instante dirán con sus vocecitas :"¡Mayúscula quien no siga el meme!" y correrán a esconderse ruborizadas por el atrevimiento.

ECOLOGISTaS


Ya se ha dicho antes que las minúsculas tienen un gran parecido moral con Pepito Grillo y esto es aplicable no sólo a sus palabras, sino también a sus actos, sean de la índole que sean. Ha llegado el momento de dar algunos ejemplos más concretos, ya que parece que los lectores de este blog se empeñan en verlas como seres tiernos y agradables.

Uno de los aspectos en los que más molestas pueden llegar a volverse las minúsculas es en el cuidado de contexto. Por ejemplo, en sus desplazamientos ellas usan siempre métodos de tracción literal, en vez de carísimos, elegantes y, como ellas consideran, "contaminantes" vehículos a motor.

Desde un principio las minúsculas se decantaron por las bicicletas, pero claro, con sólo dos patitas no podían pedalear y sujetar el manillar al mismo tiempo así que, más que para desplazarse, el esfuerzo servía para desconcharse la tinta en las infinitas caídas. Pero esto no las hacía desistir y una y otra vez se subían a sus bicicletas con tanto empeño, que llegaron a enternecer alguna que otra vez a las mayúsculas*.

Para solucionar el problema decidieron prescindir de los pedales, pero al ver que de este modo el desplazamiento se hacía imposible en cualquier superficie que no fuera cuesta abajo, probaron la otra versión (que resultó ser definitiva), es decir el instrumento que hoy conocemos por el nombre de "monociclo".
También fue entonces cuando se instauró la figura del payaso sobre un monociclo: verlas hacer equilibrios de esa manera provocaba la hilaridad de las mayúsculas hasta tal punto, que llegó a convertirse en uno de sus espectáculos favoritos para el domingo por la tarde, en el paseo con sus hijos.

*admito que no hay pruebas científicas de que las mayúsculas puedan enternecerse, es una conjetura que yo hago en base a algunos rumores

COLONIZaNDO

Ahora las mayúsculas quieren descubrir y colonizar nuevas superficies, como si nada hubieran aprendido de las anteriores hazañas.

Por si alguien no conoce la historia de la escritura y aunque esto ahora no nos resulte comprensible, al principio de los tiempos había muy pocas letras. Algún pergamino que otro, luego unos pocos libros escritos a mano por monjes, después vinieron los cartas de amor... y así poco a poco las letras fueron colonizando superficies cada vez más extensas. Las minúsculas eran subidas a los barcos de papel por orden de las mayúsculas (siempre son las mayúsculas quienes dan las órdenes y las minúsculas quienes las ejecutan) y enviadas a colonizar los lugares más lejanos e inexplorados. Las pequeñitas se sentían un poco piratas en este asunto, hay que decirlo, y se ponían un parche en el ojo para estar más acorde a la situación.

Poco se conserva de los signos aborígenes encontrados en las nuevas superficies colonizadas, la práctica totalidad de ellos ha tenido que elegir entre convertirse en minúscula o perecer (los signos aborígenes nunca podrían aspirar en convertirse en mayúsculas, esto es un hecho). Hoy en día las superficies están pobladas por letras de nuestro alfabeto (con un par de excepciones o tres): libros, cuadernos, documentos oficiales y ya hasta los mundos virtuales. Se ha llegado a una superpoblación tal, que muchas letras han tenido que emigrar a las etiquetas de las botellas de refrescos, toldos, cabinas telefónicas, vallas publicitarias y hasta en el teletexto. Por no hablar del infinito mundo de los blogs.
Nadie recuerda lo que había en esos lugares antes de la llegada de las letras, de los signos aborígenes no queda nada.

...Y ahora las mayúsculas quieren colonizar nuevas superficies (las buscan con telescopios gigantescos copiados de esas películas en las que los extraterrestres vienen a la tierra para aniquilar su población y apoderarse de ella) y lo dicen cómo si esto fuera lo más deseable para aquellas superficies aún no escritas incluso antes de conocer cómo son.

REGRESAN LAS MINUSCULaS


¿Cuánto tiempo se puede vivir sin blog? Hay personas que pueden hacerlo durante años, décadas y hasta la eternidad, pero una minúscula no resistiría mucho tiempo. Ella piensa que sí, pobrecita, e intenta escapar de su blog bajo excusa de etapas introspectivas y qué sé yo qué otras tonterías del estilo, pero al final tiene que volver a su medio natural y (d)escribir su pequeña, absurda e insignificante vida.

Hoy vuelve la minúscula a, con las maletas aún sin deshacer (y cuanto más tarde en deshacerlas, mejor, porque las trae llenas de figuritas, postales y souvenirs coloridos que sólo los turistas primerizos y las minúsculas tienen el valor de comprar... y de regalar a sus seres queridos), con muchas minusculeces de qué hablar y un discretamente nuevo look.

Os pido de nuevo paciencia con las opiniones y anécdotas que en su nombre me veré obligada a escribir en este blog.