MINUSCULaS VACACIONES


Cuando las minúsculas se cansan de escribir la misma historia, cuelgan el cartel de "cerrado por vacaciones" y de inmediato actúan en consecuencia: se van a escribir* a otra parte, literalmente (o literativamente).

Rara vez les dura más de dos semanas la escapada y, pobres flores de ababol, en su excesiva disposición, predisposición y disponibilidad, acumulan año tras año nuevos lugares donde escribir, obligándose a sí mismas a correr sofocadas de uno a otro y del otro a otro más y luego al nuevo... y así hasta necesitar unas buenas vacaciones y marcharse a escribir a otra parte.

Pero esta vez tampoco les dura más de dos semanas y, florecitas de ababol, vuelven (con el nuevo sitio de rigor a cuestas) para contestar a preguntas sobre el lugar qué ocupan los números o si huelen las minúsculas al desnudarse**. Y otra vez a correr y cada vez más deprisa.


*para una minúscula escribir viene a ser lo que para una persona vivir
**estas preguntas serán contestadas a la vuelta

FREaKS


Cualquier mayúscula que se precie goza de los espectáculos que incluyen al menos una minúscula freak o friki (si bien no todas las minúsculas son frikis, lo cierto es que todas las frikis son minúsculas).
Cualquier minúscula que se menosprecie se convertirá en freak con miles y miles de mayúsculas fans.

Completamente comprensible la postura de una mayúscula: la exagerada ridiculez (si es que fuera necesario exagerar la ridiculez de una minúscula) coloca a las letras capitales en posición de tal superioridad, que no pueden hacer otra cosa que inflar su ego y adorarse a si mismas.

En cuanto a las freaks... cumplen una gran función social, hay que reconocérselo. Y tienen miles y miles de fans.

LA SEMANA GRaNDE


Las celebraciones de cumpleaños de las minúsculas son tan duraderas que llegan a llamarse "la Semana de Cumpleaños", o la "Semana Grande". Así, con mayúsculas, para darse más importancia (las minúsculas se dan mucha importancia la semana de su cumpleaños).

No le será difícil imaginar al lector o lectora que, al haber sólo cincuenta y dos semanas cada año y muchas más letras en cada párrafo, las minúsculas pasan su tiempo de fiesta en fiesta, celebrando Semanas Grandes de parientes y amigos (con el mismo entusiasmo que dedican al propio). Tampoco será difícil imaginar que, con tales ocupaciones, nada de provecho puede esperarse de una minúscula.