ENGaÑOS



Mi querido Tanhäuser , con todo el cariño del mundo he de decirte que muestras mentalidad de minúscula cuando afirmas que los guiones son bondadosos seres que impiden a las letras más pequeñas arrojarse al vació.
Los guiones son en verdad seres de dos caras (vease la imagen) que cuchichean a los oídos más vulnerables separando con sus habladurías a las letras, sobretodo las de una misma palabra, provocando que nunca más vuelvan a encontrarse.

En cuanto a las mayúsculas, lejos de caer en la estupidez de estas bobas, prefieren practicar aquello de "malpiensa y acertarás". Y aciertan.
A escondidas (es decir cuando ningún humano mira), se visten con el difraz de siete cabezas del último carnaval y corren tras los guiones rompevidas aullando como lobas (así es como ellas se divierten, las mayúsculas no son tan malas como piensan los lectores de este blog, también tienen su sentido del humor aunque no sea siempre comprensible). Cuando los guiones ya han huido despavoridos, las mayusculas cuelgan su disfraz, se alisan el trazo y corren a ocupar su puesto, a principio de frase, todo lo lejos que pueden de cualquier guión. Y ahí acaba toda relación entre estos signos y las letras mayores.

TROTaMUNDOS

Cuando una minúscula quiere salir del diccionario en que se encuentra encerrada, dentro de una palabra estíctamente definida, tiene que hacer verdaderos milagros para escapar (las minúsculas entristecen hasta tal punto al sentirse encerradas y estríctamente definidas que podrían incluso perecer).

En su desesperación (y pese a la asumida insignificancia que la caracteriza) la minúscula puede desear convertirse en superstar. Su desproporcionada imaginación la llevará a creer que, una vez lograda la admiración de tres o cuatro fans, se verá retratada en un sello postal como ocurre con los personajes más importantes. Piensa* que sobre ese pequeño trocito de papel (al que ella llama ingenuamente "alfombra mágica") vivirá como una trotamundos, libre como siempre soñó ser.


* en fin, todo lo que el verbo "pensar" pueda aplicarse a una minúscula

COMO PUNTO Y VIRGULa


Todas las vírgulas abandonadas fueron alguna vez habitantes en casa de mayúscula: una minusculita jamás abandonaría a su vírgula, no por buena, sino por ese corazón tan apocado que tienen, tan lacrimoso y sensiblero.

Algunos de los lectores de este blog se pueden sentir sorprendidos (como poco) ante la idea de una mayúscula acogiendo vírgulas en su propio párrafo, dada la poca sensibilidad que éstas muestran hacia el contexto en general. Pero si los mencionados lectores tuvieran la ambilidad de examinar un texto cualquiera, observarán que está infestado de puntos... bien en solitario, bien en familias de tres como acaba de ocurrirme ahora mismito (solo por pronunciar su nombre en plural, parecen haber sido invocados).

Las mayúsculas tienen miedo a los puntos y esto provoca situaciones complicadas, sobretodo teniendo en cuenta que casi siempre hay un punto delante de una mayúscula (y rara vez hay una vírgula cerca, esto se debe a que puntos y vírgulas no se llevan demasiado bien, de hecho en el mundo de las letras existe una expresión para definir la mala relación entre dos letras que dice así:"se llevan como punto y vírgula"; con las comas en cambio no hay problemas de convivencia).

El caso es que las vírgulas son más dormilonas que cazadoras-de-puntos, por lo que las mayúsculas casi siempre acaban subidas a una silla, dando voces histericas, mientras las vírgulas serán abandonadas en algún lugar entre lineas o incluso, en los peores casos, cubiertas por una gruesa capa de tipex*.

Si las mayúsculas leyeran el "prospecto" de las cosas antes de comprarlas...


*niños, no lo hagáis solos en casa

SUPERSTaR

Toda minúscula que se precie sueña en secreto con ser una superstar que reparte autógrafos a todo el mundo, cariñosa como nadie con los queridos fans.

Pero ¿qué pasa cuando cumplen sus sueño? Oh, sí, esto también ocurre, en los libros también hay modas más o menos pasajeras y puede ocurrir (aunque es raro) que una minúscula se haga popular.

Llegado el caso, la minúscula se comportará como siempre esperó que sus ídolos se comportaran, conservará (y defenderá) su minusculez con tenacidad (apoyada por su "manager", éste sabe que su imagen forma parte del inexplicable éxito).

Pondrá todo su empeño en contentar a sus fans, día y noche... con el terrible resultado de aumentar su popularidad y, en consecuencia, los requerimientos de sus fans. Muy a su pesar, la pequeñita acabará viéndose obligada ignorar los miles y miles de SMS y correos que recibe a diario, destrozando de esta manera las ilusiones de a saber cuantas letras.

Su blandengue corazón no puede soportar tal crueldad, por supuesto, y la boba renunciará voluntariamente al estrellato (o, en raras ocasiones, endurecerá su corazoncito día tras día, hasta convertirse en mayúscula).


* dicho esto, admitamos que la razón más importante para que las minúsculas nunca sean superstars es que las gafas de sol les quedan demasiado grandes: están hechas a la medida de las mayúsculas