INSIGNIFICaNTES


Muchas veces las minúsculas pierden la conciencia de su condición (insignificante) y se ponen a sí mismas en situaciones que no hacen más que evidenciar lo ridículo de sus aspiraciones (las más íntimas).

Puede ocurrir facilmente, por ejemplo, que una minúscula se abalance con la manita tendida en un efusivo saludo a... cualquier mayúscula importante (o archirequeteimportante) a la que sólo conoce, por ejemplo, de un concierto funk (a las minúsculas les gusta el funk, aunque no sabrían distinguirlo de las demás músicas) visto en la tele el domingo por la tarde.
Se abalanza con su manita confiada (ni siquiera pide un autógrafo cómo muestra de admiración y humildad) ...cree que su amiga se alegrará de verla, que la abrazará y la levantará por los aires...

Y entonces... sí, la levantan por los aires (aunque no en un abrazo) unas enormes mayúsculas en forma de "T" (de "terrible" o de "terrorífico").

Al menos esto puede espantarlas por un tiempo, ya que su mínimo sentido del ridículo no lo lograría jamás. Si por las bobas fuera, se abalanzarían sobre cualquier letra, no sólo vista en la televisión o en el cine, sino también sobre cualquiera que se hubiera cruzado con ella en el supermercado por segunda vez. Incluso sobre la cajera del super, sí.

Bochornosas situaciones, sin duda, que sólo pueden hacer que una minúscula siga siendo minúscula de por vida.

DIFERENCIaS

Nada tan doloroso como las diferencias para una minúscula, pero, pese a todo, entre las mismas minúsculas también existen. Hay minusculas impresas, las hay en pantalla (en pantalla más grande o más pequeña, pantalla plana o en absoluto.... etc.) y, lo peor, las hay escritas a mano.

Estas últimas, pobrecillas, son las menos afortunadas de todo el abecedario. Casi siempre acaban rotas en la basura. Sí, sí, rotas, partidas por la mitad o con una patita de menos: nadie se fija por donde desgarra el papel que está a punto de tirar, nadie se molesta en doblarlo cuidadosamente, con las letritas hacia adentro para evitarles un sufrimiento innecesario... su vida es poco más que la lista de la compra y dura lo que pueda tardar un humano en ir al supermercado ¿quien iba a molestarse?
Cierto que de estas letras "artesanales" (ejem... no siempre merecen el nombre de "caligráficas", reconozcámoslo) unas pocas se salvan por estar en un diario personal, en el bloc de notas de algún pretendiente a escritor o por pertenecer al nombre de alguna mujer amada (éstas suelen estar escritas en servilletas de bar y gozar de la compañía de algunos números en fila; de las letras escritas a mano, ellas son las más afortunadas... y puede que sean las más afortunadas de todas las minúsculas que han sido escritas alguna vez...).
Pero, lo dicho, son excepciones que no hacen la regla, sin duda.

Rara vez se encuentra una minúscula con otra de diferente clase, sólo si la amada y sus números son guardados entre las páginas de un libro, si alguien toma sus apuntes en las hojas del tomo prestado de la biblioteca, si se pega un postit en la pantalla del ordenador... en resumen, casualidades extraordinarias.
Pero siempre que estas casualidades suceden, las minúsculas acaban intercambiando sus dibujos favoritos cómo prueba de hermandad. Poco más pueden hacer las pequeñitas.