PENA DE VIDa

Las mayúsculas son admirables por distintos motivos, pero nada cómo su extraordinaria capacidad de hacer malabarismos con las palabras, los argumentos y hasta las creencias.


Es evidente que una minúscula jamás llegará a adquirir estas destrezas y no es sólo por falta de talento, sino también por su abobado deseo de ver las cosas cómo razonables y coherentes. Son capaces de pasar horas y horas pensando en... por poner un ejemplo... en la pena de muerte y la pena de vida (ellas, en su limitada conciencia, consideran que obligar a una letra enferma a vivir cuando ya no lo desea, es una condena a "pena de vida" ...se confunden, pobrecitas, por el hecho de que esto también lo decidan un juez y un letrado, en vez de la propia letra...).

Tampoco entienden ellas que el argumento "no somos Dios para dictar la muerte de ninguna letra" no es igualmente válido para los mismos jueces cuando la condena es a "pena de vida" o a pena de muerte.

Es complejo, claro. Hay que ser mayúscula para comprenderlo.