SINCERIDaDES

Gracias a su exquisito tacto, una mayúscula nunca te va a decir algo que duela, por verdadero que ello sea; ésta es la razón por la que llegan a mayúsculas.

La minúsculas, en cambio, son sinceras cuando se les pregunta. Son tan bobas que antes dan la callada por respuesta que decir algo que no sea la purita verdad (aún sabiendo que a las mayúsculas no les hace ni pizca de gracia la verdad).
Por su parte, las mayúsculas no son bobas y saben interpretar los silencios. También saben tomar las medidas oportunas cuando esto sucede.

UN GRANITO DE aRENA

Las normas gramaticales lo dicen bien claro: las mayúsculas sólo pueden ir a la cabeza, jamás a la cola. También dicen (aunque esto nunca se menciona de forma clara en clase de gramática, debe ser una norma gramatical tabú) que las mayúsculas se ocupan de las grandes cosas, mientras que la minúsculas se ocupan de las pequeñeces.

En un intento desesperado de atenuar su insignificancia, las pequeñas inventaron aquello del granito de arena (por cierto, la medida del granito de arena no es por casualidad, sino porque es el peso máximo que puede mover una minúscula, incluso una minúscula atlética), aunque no engañan a nadie...

Eficaces y conscientes de ello, las mayúsculas no necesitan inventar expresiones de ningún tipo: no mueven un dedo si con ello no van a cambiar "el mundo" y así obtener eterno agradecimiento de minúsculas y otra gentuza. Aprovechan mejor su energía, por supuesto.

UN aVISO

Puede que a estas alturas algún/a lector/a tenga tanto aprecio a las minúsculas, que esté pensando en adoptar una, o peor todavía, regalarsela a su jefe por Navidad.
Antes de hacer semejante locura, os recomiendo que reviséis todo lo que ya llevo dicho. Pensad que, aunque las minúsculas nunca se hacen adultas (cómo ocurre con los perritos y los gatitos que los humanos se suelen regalar en Navidad u otras fechas), pensad, decía, que las minúsculas con el tiempo llegan a ser bastante molestas por su enorme parecido moral con Pepito Grillo.

Pensad, además, que van a exigiros muchísimas cajas de plastidecor y lápices acuarelables. En este sentido las minúsculas son insaciables.

MINIMINÚSCULaS

Es preciso insistir en un hecho: las minúsculas son minúsculas, cómo su propio nombre indica. Son minúsculas en tamaño, lo son en sus necesidades, pero sobretodo son minusculísimas en sus exigencias y peticiones hacia los demás.
Por eso, cuando sus deseos pasan desapercibidos ante las mayúsculas, debemos pensar que tal vez sea por la pequeñez de sus peticiones y no por la maldad que tan frecuentemente se atribuye a las grandes letras.

(Nota: dicen las malas lenguas que una minúscula intentó hacerse oír hace ya tiempo y expresó sus deseos en voz bien alta; dicen que estaba loca la pobre)

MINIMaYÚSCULAS

Las minúsculas son bobas, todo el mundo lo sabe. Muchas veces se ven metidas en líos (de mayúscula o minúscula gravedad) porque creen que todo lo que reluce es oro, todo lo que vuela se come y todo lo pequeño es tierno e inocente. Ven un cachorillo cualquiera (aunque sea de Pitt Bull o de mayúscula) y se derriten en ternuras, desobedeciendo la voz de la cordura.

Las mayúsculas lo saben y se aprovechan. Ya desde la más tierna infancia (Times New Roman 6, o incluso menos) enseñan a sus vástagos a aprovecharse de la ingenuidad de las bobas y les alientan para aprender a hacerlo para siempre jamás.
Ya de adultas, las mayúsculas simplemente no comprenden que pueda haber otra forma de tratar a las minúsculas...

LA TRaNSFORMACIÓN

Pese a que todas las letras nacen minúsculas, allá por el tercer párrafo de sus vidas algunas empiezan a sentir deseos de ser mayúsculas, convencidas cómo están de que ellas poseen el secreto de la felicidad.

No siempre es fácil lograr la transformación, de hecho las minúsculas nacidas en libros de bolsillo, en ediciones rústicas... lo tienen francamente difícil. De ahí que muchas de ellas hagan (o sueñen con hacer) un pacto con el diablo... ejem... un pacto: por el módico precio de la intimidad y la dignidad, cualquier minúscula se puede convertir en mayúscula de la noche a la mañana, siempre y cuando supere el casting (creo que hay que tener mal carácter, mala educación y muchas miserias que ocultar... o al menos aparentar tener todo esto).

Años y libros después, la minúscula vuelve a ser lo que era, un poco más vapuleada tal vez.

PAZ

Las minúsculas no creen que la paz sea sólo una palabra. De hecho ni siquiera conocen el significado de ésta, ya que desconocen por completo el de la palabra "guerra". En alguna ocasión debieron escuchar aquello de "la paz es el camino" y, cómo letras bien educadas, creen en ello a pie de la letra... ejem... quiero decir... a rajatabla. Creen que la paz es un camino que se adopta en la vida, así, sin más. Son simples de mente, pobrecillas.

Las mayúsculas sí conocen ambas palabras, de hecho se dice que fueron ellas quienes las inventaron. Bueno, es sólo una teoría, pero todo esto se demuestra con el hecho de que "PAZ" siempre se escriba en mayúsculas.
Las mayúsculas saben que tanto "PAZ" cómo "GUERRA" son sólo palabras (eso sí, palabras mayúsculas) y son tan diestras manejando ambos significados, que son capaces incluso de hacer guerras por mantener la paz (no me preguntéis cómo lo hacen, yo sólo soy una minúscula ignorante).

Yo... quisiera saber tanto cómo las mayúsculas. Quisiera manejar las palabras con soltura y darles significados mayúsculos... hacer guerras por la paz y encender la estufa para tener frío... pero sólo soy una minúscula y me cuesta de veras comprender que la paz sea sólo una palabra que se escribe en mayúsculas...
A mi me dijeron que era un camino...